HIDROMIEL: CONSAGRACIÓN DEL EROS
CONSAGRACIÓN DEL EROS
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Cae el cielo sobre cada trozo
de piel acariciada por la tarde,
completando el ciclo con su llanto.
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El lecho reclama un verso nocturno:
entre sábanas de anocheceres rotos
hallar sus poros de instinto básico.
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Mientras yo, naúfrago crepuscular,
busco tras puertas y astros opacos
la esquiva alquimia del lenguaje,
Ninfas y Gnomos ríen en la oscuridad.
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Luego, una lacerante obertura wagneriana
inunda mi piel, mis sentidos, mi teatro
y sus secretos cimientos de cristal.
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Desde un rincón remoto de la habitación
dos ojos inmensos agrietan el silencio:
una mujer germina en el amanecer,
¡trayendo todo el fuego entre sus caderas!
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